Última actualización: 25 de mayo de 2026
Introducción
Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial generativa, los tribunales chinos han empezado a aclarar la situación de los derechos de autor de las obras generadas por IA.
La disputa por la imagen “La brisa primaveral trae ternura” es un caso representativo en este ámbito. Según la sentencia de primera instancia del Tribunal de Internet de Pekín, el litigio se centraba en tres cuestiones clave: si la imagen constituía una obra protegida, si el demandante era el titular de los derechos de autor y si la conducta del demandado constituía una infracción.
Leer más sobre la sentencia: https://english.bjinternetcourt.gov.cn/pdf/BeijingInternetCourtCivilJudgment112792023.pdf
N.º de expediente: (2023) Jing 0491 Min Chu 11279

I. Si la imagen constituye una obra protegida por derechos de autor
¿Puede calificarse de “Obra”?
La primera cuestión era si la imagen en litigio podía calificarse de “obra” con arreglo a la Ley de Propiedad Intelectual china.
El tribunal examinó todo el proceso creativo y determinó que el demandante había realizado aportaciones intelectuales, entre otras:
- Diseñar la manera de presentar a los personajes;
- Selección de palabras clave;
- Ordenar la secuencia de los avisos;
- Establecimiento de los parámetros técnicos pertinentes;
- Elección de la imagen que ha obtenido el resultado esperado.
Estas actividades constituyeron una aportación intelectual significativa.
El tribunal señaló además que los modelos generativos de IA carecen de libre albedrío y personalidad jurídica. En la fase actual, la IA sigue siendo una herramienta técnica. En esencia, el proceso de creación es “creación humana utilizando herramientas”.”
Por lo tanto, siempre que una imagen generada por IA refleje una contribución intelectual humana original, podrá ser reconocida como obra protegida.
Clasificación como obra de arte
El tribunal sostuvo además que la imagen era una obra artística plana compuesta de líneas y colores con valor estético y debía clasificarse como obra de bellas artes (“美术作品”, véase más en el artículo 3 del la Ley de Propiedad Intelectual china). Dado que podía clasificarse claramente, no se aplicaba la disposición sobre “otras obras”.
II. Si el demandante es titular de derechos de autor
La segunda cuestión se refería a la titularidad de los derechos de autor.
Dado que los modelos de IA no son personas físicas o jurídicas (véase más información en el artículo 2 del la Ley de Propiedad Intelectual china), no pueden considerarse autores. Sólo funcionan como herramientas técnicas.
El tribunal sostuvo que los derechos de autor pertenecen a la persona que realiza la aportación intelectual creativa. Aunque la imagen fue generada por un sistema de IA, el demandante concibió la idea, diseñó y dispuso las indicaciones, ajustó los parámetros y seleccionó el resultado final.
En consecuencia, se reconoció al demandante como autor y titular de los derechos de autor de la imagen.
III. Si la conducta de la demandada constituyó una infracción
La tercera cuestión era si el uso no autorizado por parte del demandado constituía una infracción.
El tribunal consideró que el demandado utilizó la imagen sin permiso, eliminó la marca de agua vinculada al demandante, infringiendo los derechos de autor del demandante. No se aplicó ninguna defensa estatutaria.
El tribunal ordenó al acusado que:
- Cese de la conducta infractora;
- Pedir disculpas públicas; y
- Indemnizar al demandante por las pérdidas económicas.
Finalmente, se condenó al demandado a pagar 500 RMB en concepto de daños y perjuicios.
Conclusión
El caso “Spring Breeze Brings Tenderness” proporciona una importante orientación sobre la protección de los derechos de autor de las obras generadas por IA en China.
Lo confirma:
- Las obras generadas por IA pueden protegerse si reflejan la originalidad de los usuarios de IA.
- Los usuarios que controlan el proceso creativo pueden ser reconocidos como autores.
- El uso no autorizado puede dar lugar a responsabilidad civil, incluidos daños y obligaciones de disculpa.
La sentencia refuerza el enfoque centrado en el ser humano de la protección de los derechos de autor y refleja el esfuerzo de China por adaptar los principios jurídicos tradicionales a las nuevas tecnologías.
